La Auditoría Interna puede generar valor para las partes interesadas mediante un profundo conocimiento del negocio, sin comprometer su independencia, objetividad ni el cumplimiento de las Normas Globales de Auditoría Interna.

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- Cómo generar valor para las partes interesadas sin comprometer la independencia y objetividad de la Auditoría Interna
El Estatuto de Auditoría Interna identifica claramente las principales partes interesadas de la función. No obstante, en la práctica, comprender sus expectativas y necesidades puede representar un desafío, ya que estas varían según el tipo de organización, su tamaño, estructura, entorno regulatorio y nivel de madurez.
Por esta razón, resulta fundamental que Auditoría Interna conozca integralmente la organización. Esto implica comprender la industria en la que opera, su estrategia, procesos, objetivos, riesgos, desafíos y oportunidades de mejora. Una adecuada comprensión del negocio permite desarrollar una auditoría basada en riesgos, enfocada en los asuntos más relevantes para la organización y alineada con las expectativas de las partes interesadas.
Cuando los auditores internos poseen un entendimiento profundo de la organización, están en capacidad de emitir observaciones y recomendaciones que no solo fortalezcan el sistema de control interno, sino que también contribuyan al logro de los objetivos estratégicos y a la generación de valor sostenible.
Sin embargo, este conocimiento y cercanía con el negocio no deben confundirse con complacencia. Mantener relaciones de trabajo constructivas con las áreas auditadas no implica suavizar hallazgos, omitir situaciones relevantes o ajustar conclusiones para satisfacer expectativas particulares. La independencia y la objetividad deben preservarse en todo momento, ya que constituyen la base de la credibilidad, integridad y confiabilidad de la actividad de auditoría interna.
Asimismo, es importante reconocer que las unidades auditadas suelen percibir el valor de Auditoría Interna a partir de su experiencia en la interacción cotidiana con el equipo auditor. Esta percepción puede fortalecerse cuando la función demuestra profesionalismo, consistencia técnica y apego a los principios éticos. Para ello, es recomendable promover prácticas como las siguientes:
- Mantener una metodología estructurada para la planificación y el conocimiento permanente de las unidades auditables.
- Definir claramente los alcances de los trabajos de aseguramiento y asesoramiento, así como los roles y responsabilidades asociados.
- Implementar la rotación periódica de equipos y responsables de los encargos para mitigar riesgos de familiaridad.
- Garantizar la adherencia a las Normas Globales de Auditoría Interna y a los principios éticos de la profesión.
- Fortalecer la supervisión, la gobernanza y los mecanismos de aseguramiento de la calidad de la función de auditoría interna.
- Promover el escepticismo profesional y el cuestionamiento constructivo durante la ejecución de los trabajos.
- Gestionar y documentar posibles conflictos de interés que puedan afectar la objetividad del auditor.
- Mantener la trazabilidad de cambios en procesos, riesgos y controles que puedan impactar la actividad de auditoría.
- Monitorear periódicamente indicadores asociados a la independencia, objetividad y calidad de la función.
- Fomentar el desarrollo continuo de competencias técnicas, analíticas y de conocimiento del negocio.
Generar valor para las partes interesadas y mantener la independencia no son objetivos opuestos; por el contrario, son elementos complementarios de una función de Auditoría Interna moderna y eficaz. La capacidad de comprender el negocio, aportar perspectivas relevantes y emitir conclusiones objetivas e independientes es lo que permite a Auditoría Interna convertirse en un asesor estratégico confiable para la organización y sus órganos de gobierno.

Senior de Auditoria Interna



