Auditoría interna: Del informe a las acciones que fortalecen el control

El valor de una auditoría interna va más allá del informe final. Conozca cómo convertir los hallazgos en acciones que fortalezcan y hagan sostenible el control interno.

Auditoría Interna.

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Normalmente se cree que una auditoría termina cuando se entrega el informe y se socializa ante la gerencia, dando cumplimiento a la fase de comunicación.

Después de años acompañando estos procesos, puedo decir que eso es justo lo contrario de lo que pasa en la realidad. Ese momento no es el final de nada. Es apenas el punto donde termina el diagnóstico y empieza la parte que realmente transforma una organización.

Un informe de auditoría, por muy preciso que sea con el detalle exacto de qué controles existían, cuáles fallaban, dónde se concentraba el riesgo, sigue siendo una fotografía.

Muestra cómo estaban las cosas el día en que se auditó. Y las fotografías no corrigen nada.
Ahí está la clave: La entrega del informe es apenas el punto de partida.

Es en ese momento cuando, como auditores, realmente entendemos qué tan en serio se toma una organización su propio control interno.

Hay compañías que archivan el informe y siguen operando como si nada se hubiera dicho. Y hay otras que toman cada hallazgo y lo convierten en algo concreto: Alguien queda a cargo, se define cómo se corrige, se decide cómo se va a saber si volvió a pasar.

Esa última parte cómo se sabrá si volvió a pasar es la que casi nadie resuelve bien. He visto compañías donde el mismo hallazgo aparece, casi idéntico, tres años seguidos. No porque el diagnóstico estuviera mal hecho, sino porque nadie quedó verdaderamente a cargo de cerrarlo.

Por eso la fotografía inicial solo cambia con acciones que se repiten, no con una corrección puntual: Controles que se revisan de nuevo pasado un tiempo, procesos que quedan documentados y no solo en la memoria de una persona, alertas que se activan cuando algo se sale de lo normal. Ese es el mecanismo que vuelve sostenible una auditoría, no el informe en sí.

El control se construye en cada decisión, pequeña o grande, que una organización toma después, cuando ya nadie la está mirando.

Si su organización ya pasó por un diagnóstico y ese informe hoy reposa en una carpeta, vale la pena hacerse una pregunta: ¿Qué se decidió después de leerlo? Puede que la respuesta diga más sobre el estado real de su control interno que el informe mismo.

María Cristina Parrado
Senior de Auditoria Interna
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